Productos de Eric Chan

Simplicidad, equilibrio, espiritualidad, armonía. Estas palabras fluyen naturalmente al conversar con Eric Chan. Nacido en China, Chan creció en Hong Kong y cree fuertemente en la filosofía oriental de crear armonía entre el hombre, la naturaleza y la sociedad. Pero como diseñador industrial que vive en Nueva York, reconoce que la tecnología también es parte de la ecuación. Y allí radica su desafío.


"Más que nunca, la tarea del diseñador es mediar el equilibrio entre las personas y los objetos, la poesía y la lógica, la tecnología y la naturaleza", dice Chan, que recibió su título de licenciatura en diseño otorgado por la Cranbrook Academy of Art. "Lo que más me interesa es convertir la tecnología complicada en productos simples, comprensibles y amigables para las personas".

Chan dice que su educación en Cranbrook Arts Academy le enseño cómo volver a pensar y mejorar los objetos cotidianos (un teléfono ergonómico, unas tijeras más cómodas, un cepillo de dientes más fácil de sostener), tratando de lograr permanentemente lo que denomina la experiencia "¡aah!", donde todo se integra, creando belleza tanto en la forma como en la función.

Chan comprende, también, que el marketing desempeña un papel importante en el proceso. "No estamos en el negocio de colocar productos en los museos", dice. "Si las formas hermosas logran importancia en el mercado, es cuando sentimos que nuestro trabajo está realizado. El diseño debe apuntar a un rendimiento superior, al atractivo estético y al éxito comercial".

También inventor, Chan posee un número de patentes y obtuvo premios en más de 20 competencias de diseño y exhibiciones en todo el mundo. Un producto especialmente innovador: una persiana veneciana que convierte en luz la energía solar.

"Más que nunca, la tarea del diseñador es mediar el equilibrio entre las personas y los objetos, la poesía y la lógica, la tecnología y la naturaleza".

-Eric Chan

Al abordar el diseño de cualquier producto, Chan primero examina el mundo que lo rodea. Antes de comenzar a diseñar muebles para Herman Miller, pasó mucho tiempo simplemente observando el trabajo de las personas. "Observamos su comportamiento y cómo se relacionan con los demás y nos preguntamos: '¿cómo podemos usar la tecnología para mejorar este proceso?'"

De sus observaciones proviene la Kiva Collection, diseñada no solo para permitir que las personas trabajen de manera más natural, productiva y segura, sino lo que es más importante, dice: "para permitir que los trabajadores controlen su propia manera de trabajar".

Chan también se interesó en crear más armonía entre el trabajo y el hogar. "La tecnología nos permite viajar y ser más móviles, ¿pero es eso más apetecible o siquiera natural?", se pregunta.

"Es fácil perder de vista el significado de la vida simple", dice Chan. "No necesitamos mucho para sobrevivir y ser felices. No estoy seguro de que más tecnología sea la respuesta correcta, pero la tecnología adecuada puede ayudarnos a encontrar nuevas respuestas, e incluso, quizás, simplicidad".